Esa
palma me tiene el ojo echao
Se me
desapareció
Tan esbelta
y con su maranta de pelo
¿A
dónde se ha marchao?
La
lluvia me susurra
Con intensidades
que varían
Y el
velo húmedo
Esconde
las formas y su silueta.
Los
verdores brillan
Y la
savia celeste
Profundiza
en las lomitas y llanuras
Es un
atardecer cualquiera
De esos
que me regalas
Cuando te
viene en ganas
y yo
contemplo a mis anchas
…disfrutándolo
a solas.
Edric E. Vivoni Farage
Desde el Portillo de Yahuecas
Hacienda Luz de Luna
Adjuntas, Puerto Rico
3/15/2014

[Por rebote y carambola, el poema es un rescate y reclamo de titularidad a favor de los puertorriqueños, frente a la declaración sub silencio, que los nuevo progresistas (ya viejos) han mantenido durante los pasados 40 años, del derecho de propiedad simbólica sobre la palma.]
ResponderEliminarEs una dicha tremenda la de poder disfrutar/gozar la plenitud de la naturaleza... a solas. Eso es algo que hago a menudo de distintas formas y todas me gustan, ¡me encantan!
ResponderEliminarNo sé si has notado que las palmas se están muriendo. Tienen como una plaga, una enfermedad y nadie las atiende.
Como que ya no existen los "palmares legendarios" de nuestro terruño... Aquellos de Bahia Ballena, Playa La Esperanza, Playa de Santa Cruz, Punta Ventana, los Balnearios de Chiriópolis, Luquillo, Vega Baja, Seven Seas, Boquerón, El Tuque, Punta Borinquen, etc. ¿hay alguien más notándolo? Creo está pasando también con la quenepa, el níspero, el jobo y el tamarindo.
Aqui te incluyo estas lïneas dedicadas a La Palma por nuestro insigne compositor Rafael Hernandez:
Se mueve la palma muy orgullosa poco a poquito,
y una canción playera levanta a sus coquitos,
y su penacho verde abanico
se mueve airoso con majestad,
y juntos como hermanitos
muchos coquitos durmiendo están;
y juntos como hermanitos
muchos coquitos durmiendo están.
Cocos, coquitos de agua fresca
y sabrosa tu agüita es.
Cuando la sed nos acosa,
tú nos disipas la sed,
coquitos, coquitos, coquitos,
coquitos, coquitos de agua.
Un fuerte abrazo,
Abelardo
A la verdad que no sabía esto de las palmas desapareciendo, hace años que lamentablemente estoy en Florida y de mi país apenas sé muy poco. Mis familiares allá no se comunican ni creo que les importe hablar del tema. Yo disfrutaba con mis hijos la playa de Bahía Ballena. Recuerdo de niña cuando escuchaba a mi hermano mayor y sus amigos hablar de que iban al Cocal, eso era por la playa de Santa Cruz. Por allá se iban de playa las monjitas, se veían desde La Guancha. Mi hermano tiene una casita en Adjuntas tambien, no sé cómo se llama el lugar, y tenía tambien siembra de café. Tenía otra más arriba en la montaña, donde uno tenía que dejar el carro, y caminar, pero allí se veía el otro lado Norte de Puerto Rico; tampoco sé que pasó, si aún la tiene.
EliminarLo que me hace falta el susurrar de de los vientos en el capucho de mis palmas! Muy bien, Edric!
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