viernes, 12 de febrero de 2021

Febrero 2021

    Fueron días de celebraciones. El año pasado, fue el junte de los primos y buenos amigos, algunos de los cuales hacía mucho tiempo no veíamos. Este año, Luchy y yo estuvimos celebrando durante dos semanas; desde el último domingo de enero, hasta el segundo de febrero. Algo extendido que disfrutamos a cabalidad.
    Enero, además, incluyó la necesaria resanación y pintura de las paredes y el plafón del comedor y la sala de la Casa Grande de la Hacienda.  Llevamos viviéndola unos cuarenta y cinco años y hace como treinta que no se tocaban.   
    El cuarto menguante de febrero, que comenzó el día de mi cumpleaños, fue el escogido para aserrar el árbol de maga que yo había sembrado cerca de la casa.  Por su tamaño, y proximidad constituía un peligro y además, la cantidad de hojas que botaba se habían convertido en una molestia para Doña Luchy.  Con planes de hacerle una terracita a la Tiendita de Raya, ya había hablado con una persona para convertir sus troncos y ramas en vigas y tablas. Otras que no servían para esos fines, se las obsequié a un amigo tallador de aves y las restantes, las convertí en horquetas para apoyar los árboles de cidra. Todo tuvo su utilidad; sombra, belleza y ahora, maderas.     

  

5 comentarios:

  1. Así se hace! Me muero de pena ver muchas veces árboles caídos y desperdiciados.

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  3. Agradecida a Dios por todas las labores en la Hacienda Luz de Luna. La hemos embellecido para disfrutarla y que la disfruten los que la visitan. Gracias mi Amor y muchas bendiciones

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